4 de febrero de 2012

DIORAMAS GIGANTES Y EL VIAJE EN EL TIEMPO


La pretensión de encontrar indicios del “sexto sentido” en los enclaves trogloditas del Perigord Negro parecía abocada al fracaso. Tras dos estériles jornadas visitando yacimientos prehistóricos y escudriñando las manifestaciones artísticas de los primeros europeos, decidimos tomarnos un respiro.


La visita al Lascaux de cartón-piedra no reportó la recompensa esperada. La meritoria reproducción de la capilla sixtina rupestre obviaba demasiados elementos y, en su controlada asepsia, impedía sentir como un auténtico sapiens.

La sorpresa vino más tarde. Buscando un destino ligero, topamos con el conjunto de Roc de Gazèle. Un recorrido por dioramas gigantes que reproducen la vida cotidiana de sus pobladores neolíticos. Entre la vegetación y los abrigos calcáreos zigzagueaban escenas dedicadas a la caza, al curtido de pieles  o a la preparación de alimentos. El misterio de las hieráticas figuras y el tamborileo monótono de una melodía étnica que disipaban camuflados altavoces se fusionaba con los susurros del bosque.  La brisa, que extraía notas lejanas de las cavidades que horadan el terreno, nos acercaba al trance mágico de los chamanes.


Los innumerables estímulos procedentes del entorno se sucedían a modo de flash-backs abrumando al visitante. Percepciones inconexas despertaban instintos anclados en profundas regiones de la mente y afloraban a modo de escalofrío existencial. El miedo, la angustia y otras emociones indescriptibles nos envolvían.  Cruces de miradas etéreas, inaudibles rumores y una penetrante humedad  cargada de esencias extrañas fueron los detonantes de un prematuro abandono.

La imposibilidad de hacer encajar coherentemente las piezas de este intrincado puzle nos abrió las puertas a una especulación inesperada. La desorientación que experimentamos nos despojó de la acostumbrada linealidad de la conciencia, avivando el interés por un tema cargado de atávicas connotaciones.


¿Es posible viajar en el tiempo? Desde luego, no es la pregunta del millón, pero sí una apuesta arriesgada para quien la formula abiertamente. Gracias a los aceleradores de partículas, la ciencia ha demostrado que los neutrinos se desplazan a mayor velocidad que la luz poniendo en entredicho los monolíticos postulados de Einstein. En Gobekli y Tepe ignoramos qué significa exactamente este hecho, pero intuimos sus extraordinarias repercusiones futuras.

El sueño de una materia nómada pululando caprichosamente por las coordenadas del espacio y el tiempo parece, de esta manera, despertar a una realidad accesible.
Se dice que los adelantados científicos de Hitler, bajo una supuesta supervisión extraterrestre, ya lo consiguieron. Quizá fue esa tecnología ultra secreta la que permitió a algunos evitar el patíbulo en Nuremberg.

La regresión hipnótica a vidas pasadas, una técnica psicológica desarrollada por Raymond Moody hace un par de décadas, prometía superar desajustes emocionales anclados en traumas de remotas existencias. La vanguardia de la Nueva Era, mediante el controvertido método del viaje astral, los sueños lúcidos o el peyote de Castaneda, algunos terapeutas y un número mayor de charlatanes, popularizó una vía de acceso al inconsciente que, a medio plazo, aportó más decepciones que beneficios.


Sin embargo, el propósito de nuestra reflexión no se centra en los progresos del conocimiento cuántico o en sus implicaciones metafísicas. Tampoco ahondaremos en las leyendas urbanas vinculadas al esoterismo nazi ni en las propiedades de algunos alcaloides.

Nos referimos a un hecho poético e inmediato: la posibilidad de trascender los planos de existencia regidos por la razón y adentrarnos en los territorios ignotos de la memoria colectiva. La experiencia vivida en Roc de Gazèle apunta en esa dirección. La confluencia de determinados elementos sensoriales y otras variables que escapan a nuestro control favorecen la conexión con los archivos primarios de la especie. Entonces, la empatía con aquellos sapiens y el fluir de vívidos recuerdos atesorados durante generaciones conduce al involuntario místico a tiempos remotos que el ADN celular identifica como suyos.

2 de febrero de 2012

DOLMEN: ESTRUCTURAS DE PIEDRA EN LA EDAD DE BRONCE

Vista desde el perímetro exterior del dolmen de Romanyà

¿Puertas a otras dimensiones?, ¿enclaves telúricos?, ¿moradas de gigantes? Sea como fuere, estas colosales estructuras de piedra granítica constituyen el mayor logro arquitectónico del neolítico en la Europa occidental. Aunque muchos especialistas le atribuyen un significado funerario, el misterio de los dólmenes permanece intacto sobrecogiendo al observador.
Interior del dolmen de Romanyà

En las siguientes fotografías intenté captar la extraña energía y esa ancestral aura que desprende el mausoleo prehistórico de Romanyà, en Girona.
Dolmen de Romanyà








8 de enero de 2012

EL CINE Y LA LEYENDA URBANA DE LA CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA


¿Crisis, qué crisis? La percepción y comprensión de las cosas viene condicionada, a menudo, por el círculo en que uno se mueve y por el grado de  vulnerabilidad de cada uno ante los estímulos externos. Si descuidamos la adecuada selección de amistades o grupos de referencia y permitimos que nos invada el pesimismo que difunden numerosos medios, nos convertiremos en presa fácil de la demagogia.

Hemos creído conveniente recibir al nuevo año (el último, para muchos) lanzando un mensaje constructivo que contribuya, en lo posible, al desvanecimiento de las sombras que acompañaron al anterior. Así que vayamos por partes y desmontemos la campaña viral que se ha cebado con las arcas de la nación y sus controvertidos indicadores económicos.

Como es imposible presentar la realidad en su conjunto, el ser humano aísla aspectos concretos de la misma y edifica su propia existencia en base a esa elección limitada y subjetiva. En función del encuadre, como en el cine, la realidad cambia. Orientando la cámara convenientemente, podemos obtener primeros planos y fondos radicalmente opuestos. 

Las grandes fortunas del Estado español han conseguido consolidarse en el “HIT PARADE” de FORBES aumentando, además, su presencia cuantitativa. Entre el gran capital, indiscutiblemente, nuestros millonarios son un valor en alza.

Por otra parte, la liga BBVA reúne los mejores jugadores del planeta. La mayoría, con nóminas astronómicas y cláusulas de rescisión inconcebibles, que se incrementan exponencialmente gracias a los contratos publicitarios y a los derechos televisivos. Es justo. Somos campeones del mundo, de Europa, de la Champions y de la Copa del Rey.

En Marbella, Sotogrande, Puerta del Hierro o Paseo de Gracia el precio de la vivienda continúa experimentando un ascenso imparable; las corporaciones audiovisuales pugnan por las figuras mediáticas ofreciendo seductores cheques en blanco y los restaurantes distinguidos con estrellas Michelín tienen listas de espera más largas que las colas del paro.

En situación parecida se encuentran las marcas más prestigiosas de automóviles y los modelos de gama alta. No dan abasto con nuestros ricos. Ni los cruceros de lujo. 
Hay más dinero del que se pueda gastar. Las empresas españolas evitan el cacareo de trabajadores y sindicatos trasladando inversiones y producción a plantas del Magreb, Latinoamérica, Europa del Este o Asia. En Panamá, las Islas Caimán, Bermudas o Belice el euro encuentra el discreto acomodo y la estabilidad que se le niega en el Viejo Continente.

Los grandes bancos absorben entidades menores erigiéndose en auténticos oligopolios y amplían sus redes de negocio en el exterior gracias a la ejecución de hipotecas  y el control del mercado inmobiliario. En el peor de los casos, el Estado asume las pérdidas. Ante un panorama tan arriesgado es normal que el sacrificio de los directivos y gerentes encargados de velar por los peculios del pueblo se compense con retribuciones escandalosas.

¿Y qué decir de la abnegación y generosidad de nuestros políticos? Llegados a este punto, conviene pasar a la siguiente escena; aunque el guión de la película no varía. La crisis es sólo una leyenda urbana fomentada por el descontento de determinadas fracciones sociales que han optado por un encuadre equivocado. 

30 de diciembre de 2011

CHÁVEZ, EL CÁNCER Y LA TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN


Las teorías conspiranoicas han encontrado estos últimos días de 2011 un valedor de primera fila. Nos referimos al siempre polémico presidente venezolano, Hugo Chávez.  La operación a la que debe ser sometida su homóloga argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para superar un cáncer de tiroides ha disparado todas las alarmas.

Para Chávez, el hecho de que varios dirigentes latinoamericanos de izquierdas padezcan esta grave enfermedad invita a la reflexión. Es muy extraño, en su opinión, que mandatarios opuestos a la política exterior de los Estados Unidos en la zona, como Dilma Rousseff en Brasil, Fernando Lugo en Paraguay, el ex presidente carioca, Lula, la mencionada Cristina Fernández y el propio Chávez se enfrenten simultáneamente a idéntico mal.


Pero va más allá. A la transgresión de la media estadística y la existencia de un móvil añade un elemento adicional que parece señalar a la inteligencia norteamericana como supuesta responsable de un plan ejecutado calculadamente. El líder bolivariano recuerda el controvertido episodio de los experimentos biológicos perpetrados hace 40 años contra inocentes ciudadanos guatemaltecos para ilustrar esta posibilidad: "Entonces, ¿sería extraño que hubieran desarrollado una tecnología para inducir el cáncer y nadie lo sepa hasta ahora y se descubra esto dentro de 50 años? No lo sé, eso lo dejo a la reflexión".

En la misma intervención mandó un recadito al ecuatoriano Correa y al boliviano Evo Morales conminándoles a tomar precauciones ya que su posición, abiertamente crítica con el tío Sam, no les inmuniza ante contingencias similares.

Sea como fuere, hemos asistido al reconocimiento público y al más alto nivel de una posibilidad esbozada desde hace tiempo en distintos foros. Las declaraciones de Chávez otorgan mayor credibilidad a quienes postulan la existencia de influyentes y decisivos poderes en la sombra. Algunas “decisiones” encaminadas a resolver situaciones conflictivas escaparían,  cada vez más, al control de los mecanismos diplomáticos habituales adquiriendo una sofisticación inusitada. Atrás quedarían burdas operaciones de sabotaje, magnicidios o soporte encubierto a grupos opositores. Parece más efectivo desestabilizar un régimen apartando al guía y sin levantar sospechas.

Sin embargo, la de Chávez, es sólo una especulación en voz alta. Está claro que las nacionalizaciones y otras medidas que contravienen los preceptos del neoliberalismo más radical han provocado en estos países emergentes no sólo cierto respaldo social sino la mejora de unos indicadores económicos que hacen agua en Occidente. El panorama debería inquietar especialmente a las grandes corporaciones cuyos intereses en la región pueden verse seriamente amenazados de mantenerse esas políticas.

Por lo que se refiere a la tecnología ultra secreta capaz de inducir cáncer, no hace falta esperar 50 años. El tabaco de Castro, el alcohol, o los derivados del petróleo contienen ya los componentes necesarios para alcanzar idéntico objetivo.

24 de diciembre de 2011

EL PLAN B DE NIXON EN LA CONQUISTA DE LA LUNA


¿Fue un montaje la conquista de la luna? ¿Es cierto, como aseguran los defensores de las teorías conspiranoicas, que las imágenes difundidas en julio del 69 proceden de una calculada puesta en escena al más puro estilo de Hollywood?

En los últimos tiempos, diferentes foros han recogido la controversia que continúa suscitando el evento tecnológico más mediático de la Historia. Para muchos, jamás hemos estado ahí. Para otros, la célebre huella de Armstrong es tan real y cierta como el Vaticano.


Y, a medio camino de ambas posiciones, está la de quienes atribuyen a un supuesto plan B orquestado por la CIA el éxito televisivo de la misión Apolo XI. La dificultad que entrañaba, 40 años atrás, una retransmisión en directo de semejante envergadura constituye el eje de esta hipótesis.

Los sagaces asesores de Nixon (Kissinger, Walters, Rumsfeld…), ante la perspectiva de ofrecer un fiasco potencial a millones de espectadores, para mayor deleite de la Unión Soviética, aconsejarían la emisión de imágenes registradas previamente. El fraude evitaría el ridículo. Se dice, incluso, que el presidente disponía de mensajes alternativos que contemplaban hasta el más lúgubre infortunio.

Para los defensores de este imaginativo y rebuscado planteamiento, la humanidad enmudeció, realmente, ante un elaborado trabajo de estudio. La magia y el talento de Stanley Kubrick, que ya había entusiasmado a los responsables de la NASA con “2001: una odisea en el espacio”, se pondría al servicio de los Estados Unidos para dar verosimilitud al rodaje. Con el tiempo, sin embargo, el análisis exhaustivo del escaso material audiovisual disponible, ha puesto en entredicho la eficacia de la operación.

Innumerables voces han clamado el tratamiento incoherente de una larga lista de variables físicas. Se dice que la ausencia de atmósfera, una gravedad imperceptible, las bajas temperaturas o la iluminación condicionarían encuadres diferentes a los mostrados. Banderas ondeantes, pisadas demasiado profundas, sombras multidireccionales o la fragilidad de los componentes fotosensibles de las películas parecen situarnos en cualquier lugar, excepto en la Luna.

Sea como fuere, lo cierto es que el hombre no ha vuelto por ahí. Si a esta circunstancia añadimos la rocambolesca desaparición de las cintas originales en uno de los emplazamientos más seguros del planeta, obtendremos el abono perfecto para sembrar la duda.